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El poder del mantra

“Así como vibras, el universo vibra contigo”

Todo en el universo está vibrando. Cada elemento del universo está en un estado constante de vibración, incluso aquellos objetos que aparentemente están estáticos vibran constantemente. Existe una herramienta muy poderosa para despertar la conciencia y elevar nuestra propia vibración personal muy utilizada en el sendero del yoga y la meditación: el mantra. Para vibrar perfectamente un mantra se requiere una combinación de shakti y bhakti. Shakti es el poder de precisión y de disciplina en la repetición, bhakti es la experiencia de la rendición y devoción.

¿Qué es un mantra?

La sílaba “man” significa “mente” y “trang” significa “onda” o “proyección”. La ciencia del mantra se basa en el conocimiento de que el sonido es una forma de energía que tiene una estructura, un poder y un efecto en los chakras y en la psique humana.

Cuando cantas un mantra estás eligiendo invocar el poder positivo contenido en cada sílaba que pronuncias. Los mantras calman la mente, alteran la química del cerebro y modifican los patrones mentales. Su poder para el despertar de la conciencia reside en la vibración de su sonido. Cada mantra es una especie de ADN espiritual que reestructura la mente y estimula el cerebro. Los patrones del mantra son un tejido perfecto de ritmo, sonido, tono, enfoque y significado. Utilizan un nivel de lenguaje atómico o cuántico. No hay nada más eficaz y universal que esos patrones para hacer que la conciencia esté alineada con tu Ser espiritual.

El Yoga del sonido proviene de la India y se llama Naad Yoga. La ciencia del Naad Yoga tiene miles de años. Naad es el sonido básico, un proceso de armonía por medio del cual se puede experimentar el infinito. Es el código universal, más allá del lenguaje y de la comunicación humana.

El Naad Yoga se basa en la experiencia de cómo las vibraciones del sonido afectan el cuerpo, la mente y el espíritu a través del movimiento de la lengua, la boca y los cambios químicos en el cerebro. En la ciencia del Naad Yoga se habla del concepto de Gyan Gupha, es decir, la cueva del conocimiento dónde el movimiento de la lengua en la boca al cantar se asocia con los órganos sexuales masculinos y femeninos. Es en la boca, como lugar de creatividad y fusión con lo divino, dónde se produce el coito y la unión perfecta.

En el paladar superior existen dos partes diferenciadas, el paladar duro y el paladar blando. Existen 84 puntos meridianos localizados en el paladar duro y el movimiento de la lengua al vibrar los mantras estimula esos puntos meridianos. El hipotálamo recibe los impulsos de la repetición y esto se traduce en mensajes químicos que van a todas las áreas vitales del cerebro y del cuerpo. El hipotálamo regula funciones vitales como el hambre, el sueño, los estados de ánimo, las emociones y la sexualidad, además de estar conectado por vasos sanguíneos a la glándula pituitaria, la glándula maestra del cuerpo. Por este motivo, cantar mantras y sentir un cambio y una mejora en el estado de ánimo no es hacer magia, es el resultado de un proceso bioquímico que los antiguos yoguis de la India ya conocían hace miles de años. Cuando vibras un mantra, la estimulación de los puntos meridianos en el paladar duro estimula el hipotálamo de manera que se modifica la química cerebral, se produce un ajuste del sistema glandular y del metabolismo para crear una mente equilibrada, neutral y fortalecer el sistema inmunológico.

Para mejorar la experiencia con los mantras en una clase de yoga y meditación es importante tener en cuenta el ritmo, la proyección y la pronunciación del mantra. Todos los mantras se vibran desde el tercer chakra, el punto del ombligo. Cuando la punta de la lengua y el punto del ombligo están conectados, la energía que proviene del punto del ombligo mueve las palabras al reino de Anahat.

Formas de experimentar el sonido y el mantra

Hay distintas formas de experimentar el sonido, de repetir los mantras:

  1. Bhekhri: en la boca. Se utiliza la punta de la lengua para formar las sílabas en voz alta.
  2. Khant: en el cuello. Es una vocalización más subliminal. El sonido es silencioso, pero las sílabas vibran en el chakra de la garganta.
  3. Hirday: en el corazón. La corriente del sonido vibra en el corazón.
  4. Anahat: en todo el cuerpo. El mantra resuena en cada átomo y fibra del ser. La vibración del mantra se vuelve una parte de ti. Esto se crea cuando el sonido interno se produce desde el punto del ombligo. En el estado de Anahat se produce el silencio de la mente, el dulce néctar del éxtasis. El ego se relaja y el mantra es vibrado por cada célula de tu cuerpo. Sueltas y estás verdaderamente en silencio. Tu sistema nervioso vibra el mantra sin tu esfuerzo consciente y el mantra se armoniza con el infinito.

¿Sientes resistencia ante los mantras que se cantan en una clase de yoga y meditación? Algunas veces me he encontrado con alumnos que no quieren cantar mantras. Sienten un bloqueo interno muy potente que les impide abrirse a la experiencia interna del sonido y la vibración. Recuerdo a un alumno que un día me preguntó: ¿pasa algo si vengo a tus clases y no canto mantras? Para responderle de manera didáctica le respondí con una reflexión en forma de metáfora que hoy te comparto, por si también te sirve:

Imagínate que estás en una isla y vas a disfrutar de un día de sol y playa navegando con un velero. Hace un día de verano espectacular, el agua está plana, limpia y cristalina, apenas sopla aire y el calor es abrumador. Tus compañeros se lanzan al mar en la primera playa en la que el velero fondea. Tú, en cambio, te quedas en cubierta, dudando. ¿Puedes pasarte el día entero en el velero sin bañarte? Por supuesto que sí, pero la experiencia en el mar no será completa. La elección es sólo tuya: tú decides si quieres pasarte todo el día en la cubierta del velero contemplando el paisaje, que es una opción válida, o si te atreves a desnudarte sin miedo, sumergirte en el agua fresca y sentir la experiencia sanadora que el agua del mar te brinda.

Sólo a través de la práctica y la experiencia, el estudiante puede encontrar el sentido de la identidad basada en la experiencia de lo infinito, como única fuente de estabilidad y poder. A través de la meditación con mantras, la repetición de sonidos primarios específicos y una actitud abierta a la vibración, confiando plenamente en el poder del sonido, la conciencia se abre, se afina y puedes llegar a experimentar el mismo estado de conciencia elevado que el yogui que capturó del éter esas sílabas sagradas. Aunque esto puede parecer sencillo, no lo es. El desafío más grande para el practicante es hacer frente al subconsciente. La mente no está entrenada para basarse en su relación con el infinito, está basada en los apegos del ego. Por eso, cuando repites un mantra, los pensamientos habituales basados en el ego se oponen como una barrera que hay que trascender. El poder del mantra provoca una liberación de los patrones subconscientes de pensamientos que están almacenados y el nuevo patrón se establece. Con la práctica y la constancia tu mente se aclara y se despiertan capacidades internas o se fortalecen las que ya estaban. En definitiva, los mantras elevan, sanan, aportan fuerza interior y vitalidad e incrementan la intuición.

Sat Nam

María Llompart

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