Un cuento basado en una historia real donde la magia opera sin límites y eleva a todos los dragones del plano tierra que han recibido la señal.
Cuenta la leyenda que en el año chino del dragón emergerán dragones desde todos los rincones del reino. Son dragones de tierra, de agua y de aire, llenos de fuerza y vitalidad, que han sido convocados por Voces del Plano Tierra. Cuando sienten la señal y la llamada viajan desde cualquier ciudad o país, porque saben que ha llegado el momento de reencontrarse y de construir juntos la nueva humanidad. No dudan, sienten, intuyen y pasan a la acción. Llegan desde Ibiza, Mallorca, Astúrias, Cataluña, Madrid o incluso Uruguay. No hay límites ni fronteras. Se reúnen, se miran a los ojos y, en pocos segundos, se reconocen como parte de un mismo clan. El tiempo ya no existe. Dos días de retiro intenso en un lugar mágico de la isla de Menorca son más que suficientes para vivir una experiencia que transciende el tiempo y el espacio. La conexión viene de lejos.
Todos los dragones del encuentro tienen algo en común: saben que la tierra es plana y que no vivimos en una esfera. ¡De cada día somos más! El viaje hacia el centro del Ser ha sido individual y se intuye que todos son buscadores que han transitado un proceso transformador lleno de luces y de sombras. Pero, dentro del clan, emerge con luz propia el Dragón Sifu que, como buen maestro del TAO, pica, confronta y eleva a toda la tribu. Comparte con sus hermanos dragones las enseñanzas de la Escuela del Caos. “Los errores no existen y no hay que tomarse la vida tan en serio”, nos dice sonriendo. Guía con gracia ejercicios de Tai Chi y Chi Kung y llena de sabiduría las clases que comparte con todos los dragones que han acudido al encuentro. Ha cocreado esta llamada junto a una dragona sutilmente cañera que viene de la India para compartir herramientas ancestrales como el Yoga, la meditación, los pranayamas y el poder del mantra y el sonido. Somos energía, frecuencia y vibración. También se ha unido a la llamada el dragón Cam de la Alegría que puede ver sin ojos y ha sacudido a toda la manada con esta capacidad que nos ha sido ocultada. Nos repite que “no hay límites” y que todos podemos salir a ver el mundo sin los ojos. La pequeña dragona de Ibiza abre la visión en su primera sesión, igual que la gran dragona budista del clan. ¡Que grandes!
Un dragón inglés nos cuenta sentado junto a su amada una historia de amor insólita que nos hace sonreír y conectar con la alegría. Cuando se pierde la alegría, el dragón enferma y lo sabe. También hay dragones hogareños que tienen relatos graciosos de monjas casadas con Dios que han descubierto que la tierra es plana. En este encuentro no ha faltado ni ha sobrado nada: el dragón de la coherencia, el de la amistad, la paciencia, la tristeza, la muerte y la empatía también han formado parte del espacio espiritual de aprendizaje compartido. Escuchar “el dolor más grande” tal vez haya sido lo más doloroso del encuentro. El dragón del Amor y la madre, siempre presentes, nos han cocinado a fuego lento para nutrir con buenos alimentos a todo el clan en los momentos de descanso.
Ya de noche, el dragón de Girona, que ha vuelto a conectar con la alegría después de la noche oscura del alma, saca de manera improvisada su guitarra y amplificador. Se crea un espacio espontáneo, mágico y creativo donde emergen talentos y dones escondidos del clan. Surgen cuentos musicados y narrados con la voz de una dulce dragona de agua asturiana. Ella nos dice, con mirada tímida pero firme, que a veces las palabras no salen. Tal vez ella no se da cuenta que es un ejemplo de la magia que se genera cuando se diluye ese miedo y el poder de la palabra se manifiesta con amor. El joven dragón Dani escucha su mensaje y, por dentro, sonríe. Lo sabemos.
Sin ninguna duda, este ha sido un retiro único y muy especial. No es habitual ver a tantos dragones masculinos dispuestos a volar desde Uruguay, quitarse la máscara, abrir el corazón con autenticidad y a decir con lágrimas en los ojos, “me habéis hecho llorar”. Sabemos que algo muy potente se está moviendo y no es la tierra. Emergen los nuevos guerreros espirituales, empoderados y libres, que ya no tienen miedo a llorar y a ser vulnerables, sino a trascender esta experiencia en este plano sin haber vivido intensamente.
-¿Que es más importante, el viaje o el destino? – preguntó el Gran Panda.
–La compañía – respondió el Pequeño Dragón.
GRATITUD INFINITA a todos los dragones que han acudido por tierra, mar y aire a este retiro. Ha sido ENORME.
Sifu, Camila, Silvia, Carme, Andrew, Jordi, Olga, Alysse, Antonio, Jorge, Dani, Kique, Paula Irina, Irene, Patricia, Sergi y Maise.

¡Buen viaje!
Nos veremos en la siguiente llamada,
Con Amor,
Una dragona sutilmente cañera
Sat Nam

